Levantamiento y plan de demolición
Revisión de la estructura, de las colindancias y de los accesos, para definir la secuencia de derribo y las protecciones necesarias antes de iniciar.
San Nicolás de los Garza tiene una particularidad que define su obra de demolición: es un municipio consolidado donde el suelo industrial de la etapa de crecimiento convive con la vivienda que llegó después. Buena parte de la demolición que se ejecuta ahí es reconversión — naves y bodegas que dejaron de ser funcionales y se derriban para dar paso a otro uso.
Ese tipo de estructura cambia el trabajo. Una nave ligera con estructura metálica se desmantela de forma distinta a una construcción de mampostería: primero se recupera lo que tiene valor de reventa —lámina, perfiles, herrería— y después la retroexcavadora derriba la obra civil, muros y cimentación. Esa recuperación previa reduce el volumen de escombro y baja el costo neto del trabajo.
El municipio es compacto y de vialidades saturadas, así que el retiro de escombro se programa para no acumular material en el frente.
En demolición de nave ligera, la recuperación previa de lámina, perfiles y herrería reduce el volumen de escombro y el costo neto del trabajo. Se retira antes de que entre la máquina, no después, porque una vez derribada la estructura el material recuperable queda mezclado y pierde valor.
Revisión de la estructura, de las colindancias y de los accesos, para definir la secuencia de derribo y las protecciones necesarias antes de iniciar.
Desconexión y cancelación certificada de energía eléctrica, agua y gas antes de cualquier maniobra. Es el primer paso y no admite excepciones.
Retiro de elementos recuperables o que deben separarse antes del derribo: cancelería, instalaciones, equipos y materiales con valor de reventa que reducen el costo neto del trabajo.
Derribo controlado de losas, muros, columnas y cimentación, con la secuencia definida en el plan y maquinaria acorde a la altura y al tipo de estructura.
Apuntalamiento, barreras y protección de muros medianeros y construcciones vecinas. En predios entre construcciones es la partida que más define cómo se ejecuta el trabajo.
Riego permanente durante el derribo y programación de las maniobras de mayor impacto en horarios acordados, especialmente en zonas habitadas o comerciales.
Sí. Es el tipo de obra más frecuente en el municipio por la reconversión de suelo industrial. Se desmantela primero lo recuperable y después la retroexcavadora derriba obra civil, muros de mampostería y cimentación.
Sí, y de forma significativa en estructuras metálicas. Lámina, perfiles y herrería tienen valor de reventa y su retiro previo reduce el volumen que hay que llevar a tiradero. Se cuantifica en la visita y se refleja en el presupuesto.
Sí, cuando el predio se va a reconstruir. Dejar zapatas y contratrabes enterradas obliga a demolerlas después, con el nuevo proyecto en marcha y a un costo mayor. Conviene definir desde el inicio hasta qué profundidad se libera el predio.
Sí, sujetos al reglamento del parque: horarios de acceso, control de ingreso, rutas de circulación de maquinaria y manejo de residuos. Esas reglas condicionan el rendimiento diario y se incorporan al programa desde el inicio.
Depende de la superficie, la altura y el tipo de estructura. En general el derribo es la parte rápida: lo que marca el plazo es el retiro de escombro, condicionado por los accesos y la distancia al tiradero autorizado.
Depende de hasta dónde se acuerde liberar. La entrega estándar deja el predio sin estructura, sin firme y sin cimentación, nivelado y con el escombro retirado a tiradero autorizado. Si el uso siguiente es distinto al industrial, conviene también retirar bases de maquinaria, fosas y registros que quedaron del uso anterior: dejarlos enterrados se convierte en un obstáculo para el proyecto que viene.
Cuéntanos el alcance y la ubicación exacta. Preparamos una propuesta técnica y económica para tu proyecto de demolición.