Levantamiento y plan de demolición
Revisión de la estructura, de las colindancias y de los accesos, para definir la secuencia de derribo y las protecciones necesarias antes de iniciar.
Apodaca es el municipio donde la demolición alcanza mayor escala en el área metropolitana. Con más de cincuenta parques industriales operando, buena parte del trabajo es derribo de naves, bodegas, bardas industriales y estructuras que se retiran para dar paso a construcción nueva o a ampliación de planta.
Las condiciones son las opuestas a las de la zona consolidada. Los predios son amplios, el acceso para maquinaria y camiones no suele ser problema, y eso permite trabajar con rendimientos altos. La restricción no es el espacio sino el volumen: una nave genera un volumen de escombro que hace del retiro la partida dominante del presupuesto y el factor que marca el plazo.
Cuando la demolición ocurre dentro de un parque industrial o junto a una planta en operación, se suma el reglamento del sitio: horarios, control de acceso, rutas de circulación y manejo de residuos.
En demolición industrial el cuello de botella no es el derribo sino el acarreo. La distancia al tiradero autorizado y el número de unidades disponibles determinan el plazo real de la obra, y conviene dimensionarlo antes de comprometer una fecha de liberación del predio.
Revisión de la estructura, de las colindancias y de los accesos, para definir la secuencia de derribo y las protecciones necesarias antes de iniciar.
Desconexión y cancelación certificada de energía eléctrica, agua y gas antes de cualquier maniobra. Es el primer paso y no admite excepciones.
Retiro de elementos recuperables o que deben separarse antes del derribo: cancelería, instalaciones, equipos y materiales con valor de reventa que reducen el costo neto del trabajo.
Derribo controlado de losas, muros, columnas y cimentación, con la secuencia definida en el plan y maquinaria acorde a la altura y al tipo de estructura.
Apuntalamiento, barreras y protección de muros medianeros y construcciones vecinas. En predios entre construcciones es la partida que más define cómo se ejecuta el trabajo.
Riego permanente durante el derribo y programación de las maniobras de mayor impacto en horarios acordados, especialmente en zonas habitadas o comerciales.
Sí. Es el trabajo más frecuente del municipio: derribo de estructura, muros, firmes y cimentación, con retiro previo de los elementos con valor de recuperación. La retroexcavadora trabaja con el aditamento que corresponda al tipo de estructura.
El acarreo, no el derribo. El volumen de escombro de una nave es alto y el plazo depende de la distancia al tiradero autorizado y del número de unidades en circulación. Es lo primero que se dimensiona al programar la obra.
Sí. Se delimita el frente, se separan los accesos de obra de los de la planta, se controla el polvo y las maniobras de mayor impacto se coordinan con la operación. Es la condición habitual en ampliaciones.
Sí, cuando el predio se va a reconstruir. En nave industrial el firme representa un volumen considerable de concreto y debe contemplarse explícitamente en el presupuesto, porque suele subestimarse.
Sí. Horarios de acceso, control de ingreso de personal y unidades, rutas de circulación y manejo de residuos se incorporan al programa desde el inicio, porque condicionan el rendimiento diario más de lo que suele estimarse.
Sí, y es un caso frecuente en ampliaciones de planta. La demolición parcial exige revisar antes qué elementos son estructurales para lo que se conserva, apuntalar donde haga falta y trabajar con precisión en la línea de corte. Es un trabajo más delicado que un derribo total y se ejecuta con equipo de menor alcance y control fino en la zona de contacto.
Cuéntanos el alcance y la ubicación exacta. Preparamos una propuesta técnica y económica para tu proyecto de demolición.