Levantamiento y plan de demolición
Revisión de la estructura, de las colindancias y de los accesos, para definir la secuencia de derribo y las protecciones necesarias antes de iniciar.
Pesquería vive la transformación más acelerada del área metropolitana: pasó de municipio rural a epicentro del crecimiento industrial y habitacional del estado en poco más de una década. Esa conversión genera un tipo de demolición muy específico — liberar predios que tenían uso rural para dar paso a naves, plantas y desarrollos de vivienda.
Las construcciones que se retiran suelen ser de otra época: casas de adobe o mampostería, bodegas agrícolas, corrales, bardas y estructuras menores levantadas sin proyecto. Son trabajos de volumen moderado pero con la incógnita habitual de la construcción antigua: no se sabe qué tan profunda es la cimentación ni qué hay bajo el aplanado hasta que la máquina lo descubre.
La ventaja es el acceso. Los predios son amplios, no hay colindancias urbanas que proteger y la maquinaria entra y maniobra sin restricción, lo que permite rendimientos altos.
En predios de uso rural previo es frecuente encontrar pozos, fosas sépticas, cisternas y bases de maquinaria agrícola que no aparecen en ningún plano. Detectarlos y retirarlos forma parte de liberar el predio: dejarlos enterrados le genera un problema al proyecto que viene después.
Revisión de la estructura, de las colindancias y de los accesos, para definir la secuencia de derribo y las protecciones necesarias antes de iniciar.
Desconexión y cancelación certificada de energía eléctrica, agua y gas antes de cualquier maniobra. Es el primer paso y no admite excepciones.
Retiro de elementos recuperables o que deben separarse antes del derribo: cancelería, instalaciones, equipos y materiales con valor de reventa que reducen el costo neto del trabajo.
Derribo controlado de losas, muros, columnas y cimentación, con la secuencia definida en el plan y maquinaria acorde a la altura y al tipo de estructura.
Apuntalamiento, barreras y protección de muros medianeros y construcciones vecinas. En predios entre construcciones es la partida que más define cómo se ejecuta el trabajo.
Riego permanente durante el derribo y programación de las maniobras de mayor impacto en horarios acordados, especialmente en zonas habitadas o comerciales.
Sí, es el trabajo más frecuente del municipio. Se retiran construcciones, bardas, corrales y estructuras menores, y se entrega el predio limpio y nivelado, listo para que arranque la urbanización o la construcción de la nave.
Con frecuencia pozos, fosas sépticas, cisternas y bases de concreto de maquinaria agrícola que no están documentadas. Se detectan al liberar el terreno y se retiran como parte del trabajo, porque dejarlas enterradas le genera un problema a la obra que viene después.
Rara vez. Los predios son amplios y no hay colindancias urbanas que proteger, así que la maquinaria entra y maniobra sin restricción. Eso permite rendimientos altos comparados con la zona metropolitana consolidada.
Sí, y conviene. La demolición se programa por frentes liberando primero la zona por donde entrarán las redes, de modo que la urbanización pueda iniciar sin esperar a que termine todo el derribo.
El presupuesto cubre la superficie construida y el volumen visible, y declara el supuesto de cimentación bajo el que se calculó. Si al liberar aparece algo distinto, se cotiza el diferencial y se aprueba antes de ejecutarlo.
Sí. Además del retiro completo del escombro a tiradero autorizado, se nivela el terreno para que quede en condiciones de iniciar la urbanización o la construcción. En predios de uso rural previo eso suele implicar rellenar y compactar donde había fosas, pozos o excavaciones antiguas.
Cuéntanos el alcance y la ubicación exacta. Preparamos una propuesta técnica y económica para tu proyecto de demolición.