Levantamiento y plan de demolición
Revisión de la estructura, de las colindancias y de los accesos, para definir la secuencia de derribo y las protecciones necesarias antes de iniciar.
General Escobedo mezcla dos realidades en el mismo municipio, y la demolición lo refleja. Por un lado, zonas consolidadas donde se derriba vivienda para reconstruir, con las restricciones propias de trabajar entre construcciones habitadas. Por otro, corredores industriales y zonas de expansión donde se liberan predios amplios para construcción nueva.
Lo primero que define el trabajo es en cuál de las dos está el predio, porque cambia todo: el tamaño de la máquina que entra, la secuencia de derribo, cómo se maneja el polvo y cuántos frentes pueden abrirse a la vez.
El municipio está atravesado por vialidades de alta circulación, y cuando la demolición ocurre sobre ellas el retiro de escombro se programa en ventanas de menor tránsito: cada viaje de camión implica una maniobra que ocupa carril.
El municipio tiene predios industriales amplios y colonias consolidadas de calles estrechas. El acceso disponible para la retroexcavadora y para el camión de escombro es lo que define el rendimiento, y varía radicalmente de una zona a otra dentro del mismo municipio.
Revisión de la estructura, de las colindancias y de los accesos, para definir la secuencia de derribo y las protecciones necesarias antes de iniciar.
Desconexión y cancelación certificada de energía eléctrica, agua y gas antes de cualquier maniobra. Es el primer paso y no admite excepciones.
Retiro de elementos recuperables o que deben separarse antes del derribo: cancelería, instalaciones, equipos y materiales con valor de reventa que reducen el costo neto del trabajo.
Derribo controlado de losas, muros, columnas y cimentación, con la secuencia definida en el plan y maquinaria acorde a la altura y al tipo de estructura.
Apuntalamiento, barreras y protección de muros medianeros y construcciones vecinas. En predios entre construcciones es la partida que más define cómo se ejecuta el trabajo.
Riego permanente durante el derribo y programación de las maniobras de mayor impacto en horarios acordados, especialmente en zonas habitadas o comerciales.
Sí, y son trabajos distintos. La vivienda entre colindancias exige secuencia hacia el interior y control estricto de polvo; la nave industrial permite rendimientos altos pero genera un volumen de escombro que hace del acarreo la partida dominante.
Por el acceso al predio y por el tipo de estructura. En calle estrecha de colonia consolidada entra una máquina de menor dimensión; en predio industrial abierto se puede trabajar con equipo de mayor alcance y avanzar más rápido. Se define en la visita previa.
Sólo en la maniobra de carga de escombro, que se programa en horarios de menor tránsito y con señalamiento. El resto del trabajo ocurre dentro del predio.
Sí, cuando el predio se va a reconstruir. Conviene definir desde el inicio hasta qué profundidad se libera, porque dejar zapatas enterradas obliga a retirarlas después con el proyecto nuevo ya en marcha y a mayor costo.
Sí. La demolición requiere autorización del municipio y damos acompañamiento en el trámite y en la documentación que suele solicitarse.
Completamente. La estructura metálica se desmantela por partes, recuperando perfiles y lámina que tienen valor de reventa, y la máquina interviene después para la obra civil. La mampostería y el concreto armado se derriban directamente con el aditamento que corresponda. Un mismo predio puede requerir ambos métodos, y el presupuesto los distingue.
El comprobante de disposición del escombro en tiradero autorizado, que es lo que acredita el manejo correcto del material, y el registro fotográfico del predio antes y después. Si hubo colindancias que proteger, también el registro de su estado previo. Esa documentación suele solicitarse para el trámite de la construcción nueva.
Cuéntanos el alcance y la ubicación exacta. Preparamos una propuesta técnica y económica para tu proyecto de demolición.