Santa Catarina está atravesado por el cauce del río del mismo nombre, y esa condición domina todo lo que tenga que ver con manejo de agua en el municipio. La región tiene memoria de lo que ocurre cuando un escurrimiento de esa magnitud recibe una precipitación extraordinaria, y eso cambia el criterio con el que se dimensiona el drenaje pluvial de cualquier desarrollo en su zona de influencia.
Aquí el pluvial no es la partida que se recorta para ajustar presupuesto. Es la que determina si la infraestructura sobrevive a la temporada. Captación, conducción y obra de descarga se calculan para el escurrimiento real de la superficie urbanizada, considerando que las lluvias de la región son concentradas y de alta intensidad.
La segunda condición del municipio es su corredor industrial sobre la carretera a Saltillo, donde las redes se dimensionan para gastos de proceso y para superficies impermeables extensas, no para consumo doméstico.
En predios dentro de la zona de influencia del cauce, la obra de descarga del pluvial y su cota respecto al nivel de avenida son el punto crítico del proyecto. Una descarga bien dimensionada pero mal ubicada deja de funcionar precisamente cuando más se necesita, que es durante la avenida.